Panem et circenses
Sobre artículo de Alejandro Borensztein
Si, lo acepto, la vimos todos.
Pero no por viciosos, sino por la lógica atracción que nos despierta lo
novedoso; la palabra de quién no habla, lo excepcional.
Lo vemos en el rechazo a las
abusivas rotas cadenas nacionales y en las cada vez más abstinentes entrevistas
que otorga, donde ya no queda mucho más
por mentir ¿Alguien escuchó la que le hizo Casella? Pero no es el kirchnerismo
quien nos distrae de lo importante, o por lo menos, no es el único actor.
A nadie le importa la macro y menos Luis Caputo y SU déficit fiscal, acá queremos
pagar el 40 pulgadas y ver el mundial en HD. Ex Ella lo sabe; y Macri también.
Por eso, cuando Elizabeth se pasea como la nami más linda del barrio, Mauricio
te codea para que no te la pierdas. No sea cosa que alguno se quede mirando
para el Ministerio de Hacienda.
El avión sigue en picada ¿Y
resulta la culpa la tiene el nuevo piloto? Un poquito, porque solo se la pasa
hablando de la piloto anterior. Tal vez, si el Gordo Valor se compara con el
gobierno más corrupto de la historia democrática argentina también parezca un buen
pibe, pero la polarización le sirve mucho al gobierno y poco a la gente.
¡Vienen por las cajas previcionales! -grita Elizabeth-

Un acuerdo nacional piden algunos
utópicos. Para eso necesitamos un sentir democrático, una idea transversal a
los ciudadanos, los gremialistas, los empresarios y los políticos. Donde el
Estado no sea un botín sino un medio para el bienestar común.
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