Ser un idiota es antidemocrático
El primer paso para acercarnos a la verdad es dudar. La forma en que percibimos el mundo no es más que una inmensa construcción, un reflejo de lo que en verdad sucede. Por eso, citando a René Descartes, invito a la compleja tarea de dudar, dudar de todo.
Lo que conocemos habitualmente por realidad no es más que el resultado de nuestra subjetividad. El ejercicio diario de reconocer nuestro entorno conlleva un proceso donde convergen nuestras percepciones, las de los demás, la información que recibimos desde los medios de comunicación y nuestra reflexión (Sentido Crítico). ¿Habrá alguna forma de manipular entonces la realidad de toda una sociedad? Por supuesto, influyendo en el factor común de todos los individuos: Su sentido crítico.
“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando cachiporras”, Noam Chomsky. Pero que pasa en las Democracias Parlamentarias donde la libertad de expresión y el derecho a la información son pilares fundamentales. Amparándose en ellos, los medios de comunicación y los periodistas intentan (directa o indirectamente) predeterminar las conductas del público distorsionando su sentido crítico, controlando lo que piensa.
“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando cachiporras”, Noam Chomsky. Pero que pasa en las Democracias Parlamentarias donde la libertad de expresión y el derecho a la información son pilares fundamentales. Amparándose en ellos, los medios de comunicación y los periodistas intentan (directa o indirectamente) predeterminar las conductas del público distorsionando su sentido crítico, controlando lo que piensa.
Los medios condicionan la actualidad política y económica de la sociedad, por eso, se han convertido en un poder en sí mismos. Para lograrlo deben expandirse y la gran crítica que se les realiza, al ser empresas capitalistas, es la de convertir todo en una mercancía. En este caso, la información y la opinión se transforman en un fetichismo mercantilista.
El sentido crítico son las herramientas con las que cuenta una persona para analizar los mensajes que recibe, este, se nutre con la educación, las ideas y la formación filosófica; su único objetivo es la libertad del individuo, sosteniéndose sobre la base existencial de la diferencia entre pensar de un modo y ser pensado. Forjarlo es un hecho laborioso, de tiempo e instrucción, que no todos están dispuestos a afrontar.
Los acontecimientos son conocidos a través de los medios quienes los reconstruyen bajo su propio criterio, el de empresas multinacionales que atentan contra la pluralidad informativa ofreciendo una sola visión de los hechos en pos de sus propios intereses. Manipular las interpretaciones u ocultar información es parte de la autocensura que se imponen medios y periodistas, pero la hipocresía y la mentira es un ejercicio colectivo del cual también participa el público.
La audiencia suele buscar el mensaje que diga lo que desea escuchar y se vuelca por enunciados sensacionalistas que le generen impacto. Se afirma que la información es proporcional a la entropía, aún a riesgo de desvirtuar los contenidos y generar la ausencia de sentido crítico. La política se ocupará de los temas que estén en la opinión pública, sin embargo, instalar una problemática en los medios da lugar muchas veces a banalizarla. La estrategia mediática consiste en construir un discurso creíble que el público replique y legitime.
“La realidad es la información como la proporcionan los medios” dice Van Dijk. La información es un reflejo de la realidad que se transforma en la realidad misma. Lo que no veo o no muestran los medios, no existe. Y perversamente podemos concluir que todo lo publicado toma un significado “real”, aunque no lo sea.
De este modo la democracia es traicionada por quién busca sesgar u ocultar la información, pero también, por los individuos felices de cargar con su ignorancia, desinteresados en gozar de sus derechos (libre expresión y acceso a la información) desconociendo las cosas que se pierden por tener las que tienen. Ser un idiota es un acto antidemocrático.


Bien pero sin embargo, ayer la expresidenta CFK dijo que ella pudo ganar sin el aparato de los medios de comunicación y todo el poder oficial. (Como si en épocas pasadas no hubiera sido igual)
ResponderEliminarCFK es replicada todo el día por los medios, incluso es dueña de varios.
Eliminar"Lo único importante es q hablen de uno, aunque a veces lo hagan bien"